Sinopsis de la matutina Recibiréis Poder

Sinopsis 1

          Comprender la labor del Espíritu Santo es indispensable para poder ejercer la fe en estos tiempos finales de la historia del conflicto en la tierra, así como también para tener las condiciones requeridas y poder cumplir con el rol que Cristo nos asignó como gobernantes para ejecutar en los últimos días. Bajo esta declaración parafraseada de la pluma inspirada es lógico pensar que esta dadiva, recibida gracias a la obra de Cristo como holocausto, resulta ser la más esencial y completa que iba a concederse a sus seguidores, al punto de referirse a ella como “El don de los recursos inagotables de su gracia”. 

          Cuando Jesús recordó esta a sus discípulos, estaba señalando de antemano el tiempo cuando el Espíritu Santo, como su representante, vendría para realizar su promesa, no su función cotidiana dentro del plan, sino una obra poderosa, definida esta como la obra de resistir y derrotar el mal en los genes de un grupo selecto de seres humanos. El mal acumulado durante siglos en los cuerpos y sociedades humanas debe ser vencido en una muestra de ésta para poder reclamar la victoria de todos. La finalidad pues de su venida portentosa es obtener una victoria real, contundente y muy representativa en una muestra de seres humanos quienes, al obtener santidad en sus acciones evidenciarán la efectividad del perdón y así quedará cerrada esta acción de Cristo. 

          Teniendo como base legal el acto de la justificación, el Espíritu vino hoy a restablecer, después de seis mil años de separación, una santa relación familiar entre el hombre pecador y un Dios Santo. El objetivo es que, así como Cristo venció sin usar su naturaleza divina, sino con el poder del Espíritu Santo, de igual manera nosotros, las primicias de su remanente, podemos también vencer, anulando la naturaleza pecadora que nos caracteriza. Esta victoria será lograda por Él con nuestra colaboración, pero con sus fuerzas. 

          Para sus apóstoles, del inicio y del fin de la etapa del perdón, la llegada del Espíritu Santo   es la llegada del “otro consolador”, es decir, es la continuidad de la presencia de la divinidad en la tierra después de la ascensión de Cristo. Es una presencia literal y no solo por influencia de los principios de la verdad eterna en medio de una comunidad de seres humanos.  

          Al ser el Espíritu Santo quien le da continuidad para poder culminar la obra del perdón se trasforma en la dadiva más esencial y completa, es el don definitivo de los recursos inagotables de la gracia de Cristo, con el cual se podrá ver el resultado sobre seres humanos vivos de la victoria del bien sobre el mal en la vida cotidiana de seres humanos con naturaleza pecadora. A esta obra se le llama “santificación” y está hecha por el Espíritu de manera gradual y constante, hasta completar el trabajo cuya finalidad es que los seres humanos puedan generar, por medio de sus acciones, una energía santificadora protectora con la cual se podrá acobijar al resto de la humanidad a fin de llevarla al cielo para darle continuidad al plan de redención. 

          También para el resto de la humanidad habrá una labor importante del espíritu con esta visita oficial, dice la Escritura   : "Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio" (Juan 16: 8) , sin embargo, no es este el tema de la tertulia, por lo que seguiremos ahondando en su obra sobre su remanente. 

          Al ser tan holístico el oficio del Espíritu Santo para con el remanente tuvo que ser representado de diversas formas en la Escritura, buscando diferenciar cada una de sus aristas a fin de poderlas analizar cabalmente y apreciarlas con conciencia. A continuación, diez de esas representaciones de la obra del Espíritu Santo donde se muestra como: 

1. LA PALOMA CELESTIAL 

     "También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él". Juan 1:32  

          Según el trasfondo en que se presenta esta figura descrita por el más grande de los profetas de la historia del remanente, con ella se simboliza la labor específica sobre el grupo selecto de escogidos o Mesías que hace el Espíritu Santo justamente cuando van a iniciar su ministerio público, ministerio que requiere un tipo de sabiduría y toma de decisiones en caliente sobre los asuntos desordenados de una sociedad inmersa en la más profunda oscuridad y confusión ideológica. 

          Sin esa sabiduría proveniente del Espíritu Santo, ese ministerio público puede ser causa de grandes pérdidas humanas debido al enfrentamiento abierto de dos ideologías opuestas en su esencia, esto unido a la influencia de los agentes del mal sobre la mente de los seres humanos. 

          Esta representación nos asegura que tendremos la visión elevada y amplia de los ideales divinos auxiliándonos en cada situación y sabremos dar respuestas certeras y llenas de amor y verdad. 

2. EL VIENTO 

     "El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu". Juan 3:8  

          Esta representación del Espíritu Santo ilustra el accionar constante y continuo de la obra del Espíritu santo aun desde la misma creación como agente que ha formado parte del ecosistema de la tierra accionando siempre en todos sus componentes especialmente en nosotros los seres humanos. Esto implica, cono ya se aclaró, que su obra sobre nosotros viene desde muchas generaciones antes de la nuestra, pero nadie se percata del fiel cumplimiento de este ministerio el cual le fue otorgado por el mismo Creador desde la misma semana de la creación, incluso podríamos pensar que desde antes ya el Espíritu cuidaba la tierra moviéndose sobre la faz de las aguas. 

          Por eso afirmamos que su labor no inicia con el cumplimiento de la promesa, sino que solo se viene a hacer algo que hasta este momento no se necesita pero que ahora es indispensable. Quien desee ahondar en esa labor milenaria del Espíritu santo descrita con la figura del viento debe estudiar con detalles el tema del viento y sus funciones biológicas en los ecosistemas mundiales, especialmente en la vida de los animales y seres humanos. 

3. EL ACEITE EN LAS VASIJAS 

     "Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; más las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas." Mateo 25: 3, 4 

          Desde siempre, una de las labores del Espíritu santo ha sido inspirar a los profetas para seleccionar y sistematizar las situaciones vivenciales del pueblo de Dios donde se muestren los principios básicos de la ideología divina, muy especialmente lo referido a los axiomas fundamentales. 

          Narrar de forma escrita estas vivencias donde se encuentran encriptados los principios de la vida abundante fue trabajo de los profetas antiguos dotados (inspirados) por el Espíritu santo. En tiempos intermedios el Espíritu, cuando ya fue completado lo que sería en el futuro el canon bíblico, el mismo Espíritu santo dio a los hombres de Dios la capacidad de entender y mostrar esas verdades a sus hermanos comuneros para aconsejarlos y guiarlos por los caminos rectos según la ideología divina, pero hoy el asunto va más allá. 

          Hoy con esta venida especial, bajo el cumplimiento de la promesa, el Consolador viene a dar fin absoluto a esta encriptación de los misterios de Dios. Tiene como misión ungir con aceite la mente de un grupo selecto de su remanente simbolizados como “vírgenes” a fin de revelarles y todo el conocimiento contenido en la Escritura para que puedan ejercer su rol en los días finales. 

          Toda la sabiduría bíblica debe ser, no solo entendida, como hasta ahora ocurría en los grandes reavivamientos y reformas del pueblo de Dios a lo largo de la historia, sino que ahora también debe ser asimilada y practicada por el remanente final. Para lograr esto es estrictamente necesaria la misma presencia y trabajo directo del Espíritu Santo como autor y originador al haber sido El quien las encripto. 

          En esta ocasión el Espíritu santo como aceite proveniente del cielo viene a darnos al remanente final exactamente la habilidad inversa a la dada a los profetas antiguos, es decir, la capacidad de poder descifrar de esas vivencias narradas en la Biblia, todas las verdades escondidas allí para resguardarla hasta nuestros días, cuidándolas de deformaciones y trasformaciones culturales. A esto llamamos capacidad para discernir, definida como entender y asimilar y no solo entender. 

4. EL ACEITE QUE FLUYE CONSTANTEMENTE 

     "Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí, aceite como oro?... Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra." Zacarías 4: 12, 14 

Con esta nueva representación del Espíritu santo ahora como “dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de si aceite como oro” se busca detallar aún más esta labor de dar sabiduría a los seres humanos en el tiempo del fin para poder liberarse de las garras del engaño que caracteriza esta generación. 

          Tanto quienes dan el clamor, como las vírgenes del cortejo y los mismos de la procesión nupcial deben ser guiados por el camino de la luz proveniente de la palabra de Dios pero cada uno a su manera. 

          Esta labor indirecta por medio de tubos que vierten el aceite proveniente de las dos ramas de olivo nos muestra la forma de revelación de las verdades del evangelio ahora viéndolo desde el ángulo de quienes no llegan a recibir toda la verdad, por una u otra razón que se los impide, como si ocurrió con las vírgenes ahora representadas por las dos ramas de olivo, pero que no por eso Cristo los descarta sino que también ha comisionado al Espíritu Santo para que haga una labor “indirecta” con ellos es decir utilizando a personas, escritos inspirados o situaciones, simbolizados por los dos tubos, por medio de las cuales estas personas recibirán orientación y dirección. 

5. LA LEVADURA 

     "Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado". Lucas 13: 20, 21 

          La obra transformadora del Espíritu Santo es un proceso independiente de nuestros esfuerzos, además de gradual y constante hasta completar el trabajo. 

6. EL AGUA VIVA 

     "Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna." Juan 4:14 

          Cuando el Espíritu Santo trabaja en nosotros como el agua de vida nos transfiere el mismo poder de Cristo para cubrir a la humanidad, pero ahora con la santidad.

7. LA SAVIA VIVIFICANTE 

     "Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo." Hechos 19: 1, 2 

          Esta representación muestra como el Espíritu Santo trabaja según nuestra estructura y los insumos provistos por el cielo para hacernos crecer a la estatura y plenitud de Cristo. 

8. EL "VINO NUEVO" DEL REINO 

     "Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar." Marcos 2:22  

El Espíritu Santo necesita mentes dispuestas para desaprender lo que conocemos a fin de poder aprender lo nuevo que él nos desea enseñar. 

9. EL FUEGO ARDIENTE 

     "Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude". Jeremías 20: 9 

          La obra del Espíritu Santo enciende en nosotros el fervor incansable para servirle constantemente a pesar de nuestras propias emociones. 

10. EL TESTIGO 

     "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios." Romanos 8: 16  

          En su maravillosa condescendencia, la obra del Espíritu Santo puede establecer una santa relación familiar entre el hombre pecador y Dios. 

          En conclusión, el Espíritu Santo es el que nos da el enfoque correcto de la vida, por ser el representante de Cristo aquí en la tierra. A partir de la segunda lectura se comienza a explicar cómo es el trabajo del Espíritu Santo para poder obtener esa victoria en la vida de este grupo de personas:                          

     1.- Todo inicia guiando a este grupo de elegidos a “toda verdad”, según explica el texto:    “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. (Juan 16:13). 

          “Toda la verdad” se define como “todo lo que oyere” lo cual puede interpretarse como “todo lo que entiende” que nos impide la santidad como pensamientos, costumbres, ideas, emociones, enfoques, expresiones entre otros factores que alimentan la ley causa efecto hacia el mal, asunto que por cierto puede ser diferente en cada una de las personas y el evitara la generalización de sus propias leyes, por eso se lee “no hablará por su propia cuenta” sino que se ajustara a cada realidad de cada ser que esta liberando del mal. Esta fórmula particular resultante de su estudio de tu caso te la deja saber y te da la capacidad para comprenderla para abrir la posibilidad de que la acepta.  

          Esta revelación de tu verdad particular la hace acompañándola de la verdad de los principios o doctrinas del Evangelio contenidos en la Escritura, así como también de los principios de comportamiento colectivo (otras bendiciones) que traerán como efecto “el poder de la santidad”:   “la posesión de este poder divino, necesaria para el crecimiento y la prosperidad de la iglesia, traería todas las otras bendiciones de las cuales carecen, y que se nos promete en su infinita plenitud”

          La explicación de como hace esto no se puede conocer ya que   La naturaleza del Espíritu es un misterio  que Cristo no ha explicado ya que al ser la base de nuestra experiencia la fe no es necesaria para nosotros ese conocimiento, pero …Se especifica claramente el oficio del Espíritu Santo en las palabras de Cristo:   "Cuando él venga, convencerá de pecado, y de justicia, y de juicio" (Juan 16: 8). 

          No tenemos porque conocer su naturaleza pero si se nos revela su oficio de vencer el mal en el cuerpo de seres humanos, es decir, “El Espíritu Santo se otorga como agente regenerador para proporcionarle eficacia a la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor”. 

          Esa victoria de los seres humanos sobre su naturaleza pecadora ese el indicador de la victoria obtenida por Jesús en su cuerpo cuando paso por esta tierra. 

     2.- Como segunda labor del Espíritu Santo se menciona su capacidad para inducirnos a la perseverancia recodándonos incesantemente de que somo hijos de Dios y no del diablo, así lo dice el texto:   "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios". (Romanos 8:16) . “Su obra consiste en definir y mantener la verdad” 

          Esta obra lo lleva “en su maravillosa condescendencia, siendo la Majestad de los cielos a establecer una santa relación familiar con los que lo buscan de todo corazón”, por lo tanto “Consagre a Dios todo su ser cuerpo y espíritu con entera confianza en su poder y en su voluntad de bendecirlo, no importa cuán desvalido e indigno sea usted.   "Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1: 12). 

          Este oficio de darnos familiaridad con la divinidad es la razón por la cual Jesús lo llamo “El otro consolador” ya que fue lo mismo que hizo Jesús con quienes andaba aquí en la tierra tomándolos como sus discípulos:    "Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuese, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. " (Juan 16: 7). 

          Esta labor de mantener la familiaridad en la mente del pecador lo purifica paulatinamente, hasta hacernos participantes de la naturaleza divina plenamente, dice Elena de White:   "El Espíritu es el que hace efectivo lo que logró el Redentor del mundo. Mediante el Consolador el corazón se purifica. Gracias a su obra el creyente llega a ser participante de la naturaleza divina. Cristo nos dio el divino poder de su Espíritu para que podamos vencer las tendencias al mal, sean heredades o cultivadas, y para imprimir en la iglesia su propio carácter."—The Review and Heraldo, 19 de noviembre de 1908. 

          En el día 6 de enero se expresa una tremenda verdad sobre el ministerio de Jesús, su victoria sobre el pecado fue siguiendo este mismo método basado en la obra del Espíritu Santo. 

     "También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él". (Juan 1:32). 

          Explica la matutina hablando de como Jesús venció gracias a su recepción del Espíritu santo: “   Debemos vencer del mismo modo como Cristo triunfó”. 

          “En respuesta a la oración, y en virtud de la gracia de Dios, Jesús fue vigorizado para llevar las cargas y fortalecido para resistir las pruebas”.


Sinopsis 2

          El Espíritu Santo, como segundo consolador, busca producir en nosotros la reconciliación con la ley, a razón de la justificación recibida, a pesar de nuestra naturaleza pecadora, por lo que nos su intervención en nuestra mente busca producir las reacciones, emociones y dispositivos que originalmente fueron creados para tener espontáneamente, pero que ahora deben ser inducidas. Si aceptamos que modele y forme el corazón, llegaremos a ser aptos para discernir el carácter del reino de Dios y para realizar los cambios que necesitan producirse, a fin de que tengamos acceso a sus dominios, a esto se le llama “nacer de nievo”, lo cual se evidencia en cambios drásticos de carácter o personalidad. 

          Dentro de estas emociones y disposiciones santas esta la de darnos la capacitación y convicción para que podamos cumplir con el rol que se nos pide en la predicación final llegada la consumación del tiempo. Esta labor se le simboliza con el fuego. 

          También el Espíritu Santo tiene la misión de producir, de una etapa a otra, el crecimiento espiritual. Para esta etapa histórica viene con la prioridad de hacer la maduración del grano la cual representa la culminación de la obra de la gracia de Dios en el creyente. En virtud de esta acción del Espíritu Santo la imagen moral de Dios se perfecciona en el carácter. Hemos de ser totalmente transformados a la semejanza de Cristo. Esta labor está definida como “Lluvia tardía” así como la de inducirnos a aceptar a Cristo como Salvador personal se le conoce como lluvia temprana. 

          Otra labor importante del Espíritu Santo consiste en formular toda oración sincera. Se pudo entender con la tertulia que en todas nuestras oraciones, interviene no solo polr nosotros sino por cada uno de los santos dispersos. Su mediación siempre estará fundamentada en la voluntad de Dios, y nunca tendrá el propósito de valorar lo que está en contra de sus designios. "El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad", es decir, purifica nuestras oraciones para que puedan ser aceptadas ante Dios. 

     "Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos." Romanos 8: 27 

          El Espíritu vino también a inspirar nuestras peticiones. En el santuario, ningún fuego extraño era utilizado en los incensarios que se agitaban delante de Dios, esto es símbolo de que únicamente el Señor, mediante su ideología en nuestra mente, puede encender un deseo puro y ardiente en la mente de sus criaturas, y al tener una naturaleza pecadora cualquier deseo por más bueno que nos parezca no es encendido por esos principios y por lo tanto es un “fuego extraño”. Así es que para que nuestras oraciones resulten aceptables el Espíritu Santo debe hacer la intercesión en nuestro favor, y la realiza con gemidos que nadie puede reproducir, es decir, con el lenguaje puro de la divinidad. 

          La Biblia argumenta   "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios". Romanos 8:14. 

          Ahora bien, todos quienes nos dejemos guiar por el Espíritu santo de la manera descrita por los párrafos anteriores de este constructo, podemos afirmar sin lugar a dudas que en nuestras mentes habita la gracia de Cristo, el apóstol les dice:   "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados" Romanos 8: 16, 17.   De esta manera se evidencia que somos parte de los escogidos para esta labor del tiempo del fin ya que fue el Espíritu Santo quien me escogió para esta misión de ser del tipo de Hijo de Dios que camine por el camino de santidad. 

          La Biblia asevera:   "En esto conocemos que pertenecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu". 1 Juan 4: 13. No podemos ver la acción del Espíritu Santo, pero si podemos ver los cambios que producen en nuestros hermanos. Desde el 6 del mes tercero de nuestro año 13 de nuestra entrada a la villa, estamos en el ministerio de visitación con nosotros los Habirú, a fin de capacitarnos para poder enfrentar el gran día de Jehová, de despreciar esta oportunidad caeremos en mayor oscuridad.  

          A cerca de esto Elena White escribió:   "Mediante la profunda acción del Espíritu de Dios me fue mostrado el ministerio de visitación del Espíritu Santo. Me alertó acerca de los peligros a que se verán expuestos los creyentes. Habrán de encarar los más fieros asaltos del enemigo, quien los presionará con tentaciones destinadas a neutralizar la obra del Espíritu de Dios". 

          Fue el mismo Cristo quien le dio la responsabilidad al Espíritu Santo de dar a conocer el modelo de consagración que Dios acepta. Esta instrucción está disponible para todos los miembros del remanente final pero solo se le concretara a quien la desee y se disponga. Todos podemos aprovechar al máximo la visitación del Espíritu Santo para que perfeccione nuestro carácter.     "El Señor no rehúsa dar el Espíritu a quien se lo pide. Cuando la convicción toca las cuerdas sensibles de la conciencia, ¿por qué no prestarle oídos para escuchar la voz del Espíritu de Dios?" , asevero Elena de Blanco. 

          Si nos resistimos a la obra que ha venido a hacer el Espíritu santo lo estaríamos contristando. Debemos recordar que es un asunto serio contristar al Espíritu Santo, esto se hace cuando el agente humano actúa en forma independiente, y cuando rehúsa entrar en el servicio del Señor porque considera que la cruz es muy pesada, o el renunciamiento demasiado grande. La Escritura nos advierte:   "Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención". Efesios 4:30. 

          Los que resisten al Espíritu de Dios, y provocan su alejamiento, ignoran cuán lejos puede llevars a Satanás. Cuando el Espíritu Santo se distancia, imperceptiblemente el creyente comienza a hacer las cosas que, por efecto de la luz, una vez parecían pecaminosas, es decir, al rechazar la obra del Espíritu, ésta se va acallando de forma imperceptible hasta que otra vez como antes de conocer a Cristo, no podemos diferenciar entre lo bueno y lo malo. 

          "Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada." Mateo 12: 31. Nadie necesita considerar el pecado contra el Espíritu Santo como un asunto misterioso e indefinible, este se produce cuando ofrecemos continuo rechazo de las invitaciones de arrepentimiento que el nos hace escondiéndonos detrás de lógicas, excusas y justificaciones. 

          Existe también otra forma aún más irreverente de rechazar o contristar al Espíritu santo y es cuando le atribuimos su obra a Satanás, esto produce una irremediable separación de la fuente de bendición. Cuando le atribuimos las disciplinas y los consejos del Espíritu a la obra de Satanás, Él no podrá seguir haciendo su obra en nosotros y terminaremos envueltos en una gran oscuridad.

Sinopsis 3

Sanidad de la mente y santificación de los labios.

          Existe un tiempo definido para poder corresponder a la obra del Espíritu santo, ese tiempo se conoce como “tiempo de gracia” por lo que podemos afirmar que recibir el Espíritu es recibir la gracia, ellos trabajan en conjunto. Ese tiempo se puede acortar si llegamos a atribuir lo que antes pensamos que era de Dios a satanás, asunto que se conoce como pecado imperdonable. 

          El Espíritu santo en ese tiempo utiliza los seres humanos ungidos como profetas para enseñarnos de la verdad por medio de la Biblia, pero solo Él puede   activar su poder en nosotros al darnos (1) mentes sanas que (2) puedan atesorarla. Lo primero se llama santificación, proceso en el cual conduce a la mente a la verdad sanándola progresivamente y la segunda labor se conoce como asentamiento de la fe con la cual se sostiene la vida espiritual del nuevo ser.

          A lo largo de este tiempo, el Espíritu santo siempre espera la oportunidad para hacer estas dos obras en la mente del creyente actuando cada vez que esté las deseadas. Al desear aprender el Espíritu nos hará entrar en una estrecha relación con Dios lo cual nos hace acreedores del cumplimiento de todas las promesas hechas por Jesús.

          Esta promesa de sanar la mente se apreciará más si llegamos a entender que nacimos con una mente atrofiada e imposibilitada para entender las verdades del cielo, razón por la cual Jesús se comprometió a sanarla para que podamos así vivir libremente, es decir, con accionares productores de felicidad y bendiciones.

          Es pues, obra del Espíritu santo liberarnos de las influencias que tienen sobre nosotros los dichos y mandamientos humanos grabados en nuestros genes, solo así las enseñanzas de Cristo podrán ser atesoradas en la mente como joyas preciosas, apreciadas y amadas. Al tener esta aptitud ante la verdad nos hacemos depositarios de las doctrinas más determinantes para la supervivencia de la raza original al convertirnos en los reservorios de sus rasgos distintivos originales y podremos colocar en las manos del resto del remanente este modelo sin mezcla de errores y tradiciones humanas.

          Según Juan 3:3 todo discípulo de Jesús para el tiempo de establecimiento del Reino de Dios en la tierra debe sufrir este cambio de mente. Notemos como para entrar en su Reino Cristo no reconoce como necesaria la pertenencia a ninguna casta, color o nivel social sino el aprecio y apego a su verdad y, como sabía que eso no lo podía hacer Él, le asigna esta obra de cambio de mentalidad al Espíritu santo como actor de su poder divino.

          De la obra de Jesús como holocausto emana el poder que el Espíritu ejerce sobre nosotros para hacernos nacer de nuevo (mente nueva) capacitándonos así para poder participar de la naturaleza divina humana, único requisito parta estar en el Renio venidero como protagonista.

          Es interesante notar que aun a pesar de toda la degeneración sufrida por la raza Cristo por medio de su Espíritu hace posible este nuevo nacimiento o restauración al devolvernos su imagen y semejanza.

          La obra de devolvernos la imagen y la semejanza en esta tierra la comenzó el Espíritu aún antes de que naciéramos. Nos escogió desde antes de nacer para luego llamarnos y juntarnos en una comuna a fin de darnos lo que le prometió a nuestros primeros padres a saber, santidad y poder para salvar al universo.

          Resulta para nosotros determinante creer por fe que somos elegidos y fieles, al entender que Él invita y también suplica e insta, pero nunca fuerza a los que eligió. El señor no proyectó nunca en su plan de redención neutralizar el poder humano.

          Nuestro cuerpo fue creado para ser templo del Espíritu santo y nosotros debemos colaborar con Él para que pueda habitarlo, pero el Señor no puede hacer nada en nosotros sin la voluntad humana, pero tampoco el hombre puede hacer de sí mismo un templo, esto es un trabajo conjunto. El hombre no puede hacer nada bueno sin Dios y Dios no puede accionar en el hombre sin su colaboración.

          Para sanar la mente y participar de la naturaleza divina debo someter con gozo mi voluntad a Dios hasta que el carácter de Cristo sea el mío. Este fruto final del Espíritu se le conoce como sellamiento. Un cristiano fuerte es quien tiene un Cristo formado dentro es decir, los principios del carácter divino han sido de nuevos escritos en su mente, eso se evidenciará porque amará la verdad, la pureza y la santidad. Esta condición es la de los sellados.

          Si queremos que este milagro ocurra y nuestro carácter o vida interior sea modelado por Dios como modelo un alfarero una vasija, debemos pasar más tiempo en sus manos. Dejemos actuar a Dios en nuestro favor, cambiemos el enfoque de vida.

          En definitiva, es el Espíritu santo es el encargado de fortalecer en mi interior las capacidades mentales, vivificando mis facultades espirituales las cuales había perdido por causa del pecado, cuando esto ocurre automáticamente las facultarles carnales disminuyen hasta desaparecer, no tengo pues necesidad de pelear contra el mal que vive en mi sino más bien de entender el bien que emana de la palabra de Dios, por lo tanto para fortalecer al hombre interior debemos: orar, cantar, tener buenos pensamientos, estar feliz, no decir mentiras, obedecer, etc. hay embotamiento de conciencia perdida de la vida espiritual.

          Mientras estemos en la tierra esta labor nunca termina, los que en pentecostés fueron dotados con el poder de lo alto, no quedaron desde entonces libres de tentación y prueba pero mientras se sometían con humildad a la influencia modeladora del Espíritu santo recibían de la plenitud de la deidad y eran amoldados a la semejanza divina.

          Dice la escritura:   “   Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestidos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. Efesios 4: 23, 24.

         La restauración del ser involucra dos acciones divinas, la de vestirnos que es llamada justificación y la de renovarnos que es la santificación. La primera la hace Cristo y la segunda se le encomendó al Espíritu santo.

          Llegado el tiempo del fin se cumple la promesa de darnos un nuevo corazón, la cual dice que se nos quitará la insensibilidad a la obra del Espíritu cambiándonos la mente, de una de piedra a otra de carne, así puede entrar en nosotros y hacernos andar en sus caminos y leyes. Para que se cumpla esta promesa debemos andar con humildad enfocados al mundo espiritual.

          Los frutos de la verdadera obra realizada por el Espíritu Santo son evidentes en el carácter. Así como un buen árbol da buenos frutos, también el árbol que sea plantado en el huerto del Señor producirá frutos para vida eterna. Los pecados dominantes son abandonados, los malos pensamientos no tienen cabida en la mente, y los hábitos pecaminosos son desalojados del templo interior.

          Las tendencias orientadas en un rumbo equivocado son encaminadas en la dirección correcta. Las propensiones y los malos sentimientos son desarraigadas. Los frutos que producen el árbol cristiano son un temperamento santo y emociones santificadas, los cuales son el resultado de una transformación completa. Esta es la obra que debe realizarse.

          Otra labor importante del Espíritu santo tocada en esta tertulia fue “la santificación de labios” lo cual implica el brote de energía santificadoras de muestras de palabras, esto se activa cuando nos hacemos conscientes del don recibido y sus efectos. Este es el mismo poder santificador del Espíritu santo el cual comparte con nosotros.

Sinopsis 4

          Por medio de un   reavivamiento de la sensibilidad al mal, el Espíritu Santo nos hará ver nuestra condición pecaminosa y así se producirá la humildad (reforma), condición estrictamente necesaria para ser por Cristo en su obra final. Esto se llama liberación del yo, la cual se da gracias a la trasformación del pensamiento que hace el Espíritu Santo por medio de su proceso educativo, el cual debe contar con nuestra colaboración colocando nuestra voluntad para solo conservar en la mente pensamientos de lo bueno, puro y santo.

          Es solo el Espíritu Santo el que puede producir en nosotros ese cambio de hábitos, gustos y tendencias,   trabajando en nuestra mente (educandonos) hasta que abandonemos las propensiones heredadas. Por medio de la gracia santificadora (educación) que imparte el Espíritu somos capacitados para dominar el temperamento impetuoso y apresurado, a fin de que permanezca bajo control en todo momento.

          Cuando el Espíritu nos toma de seguro quebrantara el orgullo y esa toma la hace produciendo en nosotros la aceptación de la verdad acompañada de fe:   "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno." Romanos 12: 3 

         Para que el Espíritu Santo puede hacer esta obra en nuestra mente es necesario que contemplemos diariamente el carácter de Cristo (Contenido curricular), cuanto más hagamos esto más limpia quedará nuestra casa, con esta herramienta Él obrará en el interior de nuestra mente sembrando los principios de la ideología de Cristo y así, de manera automática, cada acción de nuestra vida va a hacer un reflejo de las de Cristo.

          Solo el Espíritu Santo es quien conoce la mente de Cristo y por lo tanto si queremos tenerla, solo Él puede trascribirla en la nuestra, de allí la importancia de su labor docente en nosotros. Cuando este agente divino actúa en la mente haciendo que permanecer conectado al mundo espiritual podremos ser como es El en la vida diaria.

          ¿Como hace esto? El Espíritu Santo, después que mora en mi mente, me impulsa a contemplar a Jesús despertándome el deseo de conocerlo y ese conocimiento desarrolla mi confianza en El y esta confianza purifica mi alma.

          En este proceso educativo es vital la permanencia, el ánimo presto, la disposición y los deseos profundos de aprender. Todo esto también lo da el Espíritu Santo quien luego que nos hace permanecer en Cristo, trasforma todos nuestros errores en enseñanzas de vida eterna, con esos conflictos cognitivos nos enseña mansedumbre y humildad para enfrentar la vida y con estos dos atributos alcanzamos el descanso para nuestra mente. Son esos dos atributos los que hacen morir el yo.

          En conclusión: Es el Espíritu Santo el agente divino encargado por Cristo para darme la verdadera educación que produce un carácter sin ninguna deformidad o imperfección, tal como se requiere para poder entrar al cielo. Así, el Espíritu Santo es el poder de la justificación lograda por Cristo, convirtiéndose en la conexión viviente entre la criatura y el Creador.

          Ahora bien, después que el Espíritu Santo ha logrado la trasformación de nuestro carácter   también genera en nosotros un poder que hará que otros se transformen a la imagen de Dios. Recordemos que la trasformación se da solo si permanecemos en el mundo espiritual diariamente alejándonos de la influencia del mundo.

          El Espíritu Santo finalmente generará en nosotros nuevas   inclinaciones no naturales, así como nuevas y poderosas   motivaciones para vivir, a eso se llama “quedar asegurado por la cadena dorada” pero constantemente debemos desconfiar de nuestra vieja naturaleza, orando con mayor fervor y creer más para que no pueda reconquistar la supremacía, por lo que después del sellado debemos reforzar la cooperación.

Sinopsis 5

          Al llegar al sellado como punto culminante de nuestra preparación para ser ayuda idónea de Cristo, se inicia una etapa aún más determinante para el desarrollo de nuestra vida cristiana. A partir de allí, igual mediante la obra del Espíritu Santo, cada miembro del remanente está llamado a progresar hasta amoldarse, en la practicada de la vida diaria, a la imagen de Cristo, es decir, ahora debe llegar a la medida de la plenitud de Cristo, poniéndole fin absoluto al pecado sobre nosotros aún estando en la tierra.

          Después del sellamiento es cuando más debemos conservar interiormente el hambre y sed de hacer la voluntad de Dios y sentir la sensación de incapacidad que conduce a depender enteramente de Dios, esta será ahora la función fundamental del Espíritu Santo.

          Para ese período, de nuestra parte se requiere también otro tipo de colaboración, a la cual se le unirá el ministerio particular de los ángeles. Es por medio de las invisibles agencias sobrenaturales como se producirá el proceso de desarrollo de la planta o ser espiritual maduro que ya ha crecido en el elegido, buscando que de frutos de alta calidad, los cuales darán una grata fragancia y nutrientes a quienes nos rodean.

          La sensibilidad para el arrepentimiento es el primer fruto de un sellado , siendo esta nueva aptitud la que trae como resultado un rápido y continuo crecimiento en la vida espiritual con el desarrollo práctico de muchos nuevos principios del carácter de Cristo. ¡Mirad cual amor nos ha dado el padre! Que en esta etapa el accionar del Espíritu Santo nos permitirá, no solo disfrutar del amor de Dios, sino así mismo y luego reflejarlo a quienes nos rodean.

          Debido a estos grandes niveles de sensibilización alcanzados con el sellamiento, causados por la vivencia real del cristianismo, se comienza a sentir el nuevo   gozo espiritual como resultado de   la fe activa y no teórica. Se apodera de nosotros una   convicción de lo bueno que es Dios al poder observar diariamente y cotidianamente su accionar en la vida diaria, la cual se origina a su vez de   la emoción de la gratitud , todo esto es el fruto del nuevo trabajo del Espíritu santo en nosotros.

          A partir de esta experiencia tan dinámica con Cristo   la paz aparecerá en nuestra mente como fruto espontáneo sin necesidad de buscarla con auto ayudas o técnicas psicológicas, sino que es un fruto proveniente de la obra del Espíritu Santo de quitarnos los afanes, luego podemos decir que la paz y el Espíritu son uno, donde este uno está el otro. La paz se convertirá para el sellado en un ancla para su experiencia cristiana.

     "Vestíos   , pues, como escogidos de Dios, santos, amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia". Colosenses 3:12.

          A partir de estar en paz podrán nacer en nuestro carácter unas virtudes muy particulares, las cuales solo teníamos esporádicamente en nuestra experiencia anterior, como son la paciencia, la benignidad, la bondad, la mansedumbre, la temperancia, el dominio propio, dándose de manera natural el llamado desarrollo de la fe.

          Definimos brevemente cada una de ellas dividiéndolas en dos grandes grupos; las que nos ayudan a madurar en nuestra experiencia comunitaria en el modelo social de Cristo, y las que nos capacitarán para servir de herramienta de salvación a los pueblos del mundo.

Grupo 1: Virtudes para vivir en profundidad en el sistema político de Cristo.

          La paciencia es una aptitud que, junto con la   benignidad, la humildad, la mansedumbre, es una de las cuatro virtudes fundamentales para la convivencia cristiana ante el comportamiento del prójimo, su función es hacernos respetar a nuestros hermanos, a fin de poder ser perdonadores y comprensivos como Cristo lo fue. Las cuatro son el resultado del trabajo de modelación que hace el Espíritu en la mente.

          La benignidad por su parte, es la influencia para bien que ejercemos en el ambiente donde estemos, la cual proviene de practicar la piedad, la docilidad, la ternura, la compasión y el espíritu perdonador y de abandonar la vanidad, la conversación insensata y las burlas. Todo esto como resultado de la permanencia de la conexión con el Espíritu Santo.

          La mansedumbre , como comportamiento práctico, está basada en la humildad y es un fruto del Espíritu Santo, proveniente de la contemplación del hombre del calvario, ella es inseparable de la paciencia ya que la paciencia es la aptitud y la mansedumbre es la acción de esa aptitud.

          La bondad, aun cuando no se considera dentro de las cuatro virtudes capitales de la convivencia, es la manera de expresar la paciencia y benignidad y por tanto se debe considerar.

          Ella se define como una forma de comunicación o lenguaje cuya base es la paciencia y la benignidad, es decir, es la expresión oral de esas virtudes, al punto de ser tomadas esas expresiones como indicadores de lo que hay en la mente, de allí el texto;   "Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado." Mateo 12: 36, 37.

          Es la expresión visible de la transformación del carácter que logra en nosotros el Espíritu Santo después del sellado, y nos permitirá manifestar palabras de ayuda que beneficiarán a nuestros hermanos llenándolos de ternura, compasión y cortesía.

Grupo 2: Virtudes para ayudar en la salvación de la humanidad.

          A diferencia de las cuatro virtudes estudiadas en los párrafos anteriores, las siguientes están destinadas a capacitarnos para la obra de evangelización o de ayuda directa en el ministerio de predicación.

     Comencemos por la fe: 

          Otro de los retos que tenemos después del sellamiento como final e inicio de otra etapa como escogidos de Cristo, además del que ya nos planteamos acerca de la manera de vivir en comunidad, es el de desarrollar la fe como un don que Él mismo nos la dio al momento de crear esta raza:   "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Hebreos 11:1.

          Es el Espíritu quien nos desarrolla la fe con su poder de provocarnos vivencias particulares donde podamos demostrar certeza y convicción en lo que esperamos y en quien hemos creído. Este desarrollo de la fe es el soporte para que se manifieste en nosotros su obra de santificación continua, lo que nos permite ser instrumentos de salvación para otros.

          También podemos mencionar como virtud salvadora para la humanidad que nos da el Espíritu Santo, fruto de su obra pos sellamiento, a   la temperancia, la cual se define como la acción de cuidar el cuerpo por ser templo del Espíritu Santo. Si cuidamos el cuerpo por otro motivo ya no es esta virtud. El objetivo final de esta virtud es que podamos llevar su imagen para su gloria es decir para darlo a conocer.

          Para ser temperantes debemos sacrificar nuestros gustos personales y esa capacidad nos la da el Espíritu santo, a esto que se llama   dominio propio el cual, aun cuando es una dotación que nos da el Espíritu santo, lo obtenemos al colaborar con Él proponiéndonos en nuestro corazón alejarnos de las comidas y bebidas perjudícales, así como de todo lo que produce adicción o descontrol metabólico.

Sinopsis 6

          El Espíritu santo, ya para el tiempo del fin, tiene como función principal desarrollar nuestras capacidades de entender e interpretar la Biblia, es decir, se va a centrar en darnos el don de la revelación o de profecía buscando con esto que, como pueblo escogido, tengamos una visión holística del entorno la cual nos permita ser los más sabios del planeta como lo fue Salomón. Recordemos que la sabiduría se define como la capacidad de poder relacionar las revelaciones bíblicas teóricas con los acontecimientos cotidianos comunales, locales e internacionales.

          Al ser naturalmente carnales, perdimos la capacidad de entender a Dios y por lo tanto la verdad nos es locura, por esta razón, para que el Espíritu logre el cometido planteado, nos es urgente permitirle que active en nosotros el don dado por Cristo de interpretar los propósitos y leyes de Dios por medio del entorno y adaptar así la mente a la naturaleza de la verdad, es decir, debemos usar la voluntad para poner el intelecto y las emociones en sincronía con el plan del plan de salvación y de esta manera reenfocar la cotidianidad según el tiempo profético que estamos viviendo.

          Ahora bien, al actuar según la luz recibida aparecerá el gozo de la salvación el cual se basa, no en la obtención de mis deseos, sino en ver y sentir el cumplimiento de la obra y voluntad de Cristo, así quedaremos listos para recibir mayor luz.

          Siendo así, nos es necesario estar conscientes de que es el Espíritu santo el único ser aquí en la tierra que puede activarnos este don y también es el único que discierne a cabalidad todo lo que está aconteciendo en el planeta actuando bajo el enfoque del plan de salvación, por lo que es el único que nos puede dar la sabiduría que hoy necesitamos como individuo y como comuna.

          Esta obra final la hará a todo aquel habirú que sintiendo la necesidad de Él, no se sienta satisfecho con un conocimiento superficial de la verdad, especialmente el referente a la manera como Jesús salvará en el tiempo del fin así como de todos los demás grandes misterios escondidos solo para esta generación.

          La revelación del Espíritu tendrá dos fuentes principales: los hechos cotidianos en todos los niveles y por supuesto de la Biblia donde Jesús dejo escondidos para los entendidos todos los misterios de su gracia y poder y que están listos para revelarse a quienes con humildad de corazón buscan constantemente que su accionar diario sea modelado por lo que se les va revelando cada sábado.

          También debemos estar conscientes de que la verdad no está en la superficie por lo que debemos estudiar con profundidad de análisis y mucha solicitud, poniendo todas las ideas personales bajo el dominio de un corazón contrito el cual nos da un reverente silencio interior.

          El mismo Jesús dijo:   "Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo". Mateo 13:44.

          Es tiempo de estudiar la vida de Jesús a cubrir temas como: La encarnación, su divinidad, su ministerio en el cielo como sacerdote y como abogado o sumo sacerdote ya que son estos tópicos los que nos revelan el evangelio del Reino. Estemos conscientes también que para este tiempo los santos ángeles se unen en esta misión debido a la mucha oscuridad y trabajo del enemigo para confundirnos provocando situaciones especiales dirigidas por la sabiduría del Espíritu santo por eso debemos entender que todo viene de Dios.

          El resultado de todo este nuevo accionar no se hará esperar según lo plantea este texto:   "Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón". Salmos 119: 34.

          Debemos estar seguros y confiados que, al comprender las grandes verdades de la Biblia para este tiempo todo mi ser cambiara, la mente se elevará, los afectos se purificarán y refinarán y la vida será otra, es decir, con el entendimiento vendrá de seguro la liberación de las tendencias contrarias a la ideología de Cristo.

Sinopsis 7

          Esta tertulia tuvo como enfoque ver la obra del Espíritu Santo consistente en darnos la seguridad de que hemos sido sellados y por lo tanto no debemos dudar de que somos santos, así como tampoco de la victoria de la predicación a los adventistas. Dudar es traición

          Para colaborar con el Espíritu Santo en la consecución de esta labor debemos formar un asentamiento claro e inconmovible de la intención y constancia del Cristo en que seamos santos al ser esta la evidencia máxima de la reconciliación con la Ley que logro como holocausto.

          Este asentamiento solo se logrará con ejercicios diarios de estudio y comprensión de las enseñanzas bíblicas en general y específicamente de la justificación por la fe y todos los logros misterios ocultos hasta este tiempo del fin, de tal manera que nuestra fe no este fundada en sabiduría o lógicas humanas.

En definitiva, para este tiempo del fin es muy importante meditar en la Biblia amándola, sintiéndola como norma de la vida y como fuente primaria de conocimiento del plan de salvación. Una lectura superficial o una actitud mística ante ella no ayudará en nada. Como estrategia para darle importancia debemos tener una Biblia a mano, memorizar textos y aprovechar cada instante para leerla. Los ángeles asistirán a quienes así procederán.

          El estudio de la Biblia debe ser motivado por una profunda necesidad de entenderla y de ser guiados cada día por sus enseñanzas, al sentir esto de seguro el Espíritu santo nos dará las respuestas y eso nos llenará de gozo y alegría lo cual trasformará nuestro carácter a la imagen de Dios y podremos darlo a conocer. Así se predicará el evangelio para los últimos días. Jesús mismo dijo:   "Santifícalos en tu verdad; tu palabra verdad". Juan 17: 17

          De la declaración bíblica anterior podemos afirmar que la palabra de Dios o verdad es el instrumento mediante el cual el Espíritu santo realiza el desarrollo de la santificación, por lo tanto, solo aceptándola por encima de nuestras propias convicciones y lógicas podremos ser la ayuda idónea de Cristo para el tiempo del fin. Sera imperdonable si por nuestra negligencia ignoramos lo que la palabra de Dios nos exige pero, al seguir sus enseñanzas nos hacemos portadores de su energía santificadora que nos convierte en guías, consejeros y santificadores de otros.

          Muy especialmente en estos últimos días del conflicto en la tierra, están actuando y surgiendo muchos engaños procedentes de falsos Cristos quienes, con sutilezas, pretenderán cambiar la verdad doctrinal de los últimos días, por eso debemos estar familiarizados con ella fin de no caer en estos engaños y poder enseñar la verdad presente. Como podremos diferenciar lo falso de lo verdadero, La santidad practica hará la diferencia entre un verdadero y falso profeta ya que la iluminación no está nunca separada de la palabra y esta de la santidad de los actos diarios.

          Los falsos predicadores tienen como soporte las emociones (protestantes) y las lógicas humanas (los adventistas), sin embargo, ni los sentimientos ni las lógicas, como está de moda, sino la Biblia es lo que debe guiar nuestras decisiones diarias para así poder conformar el carácter a las leyes de la vida (santidad). Esto no es tarea fácil, ni mucho menos rápida, pero nuestro reto es evidenciar humildad, paciencia, resignación, veracidad y amor.

          No pensemos nunca que el Espíritu Santo solo, sin estudio de la Biblia o el mero razonamiento y entendimiento de las enseñanzas bíblicas sin la dirección del Espíritu sino de las lógicas o la luz menor del espíritu de profecía podrán sustituir la labor conjunta del Espíritu santo acompañado de Biblia como herramienta infalible para el desarrollo de santificación tanto antes como después del sellamiento.

          En la vida diaria podemos oír muchas voces cuando debemos tomar una decisión y solo sabremos cual es la verdad si cuenta con la aprobación de los dos grandes testigos el Espíritu santo quien nos impresiona y esa impresión es corroborada por la Biblia como guía ideológica, no debemos dejarnos dejar solo por las impresiones y mucho menos por las espontaneidades. Es necesario recordar estas cosas para que...   contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos   ."

         Todos los días debemos profundizar en alguna de las enseñanzas doctrinales que nos distinguen desde que nacimos como remanente histórico del tiempo del fin porque en el desarrollo de nuestra misión nos encontraremos    "con muchos falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz". (2 Corintios 11:13, 14). Sin embargo, esto no nos debe llevar a cerrarnos a las nuevas doctrinas reveladas para estos últimos días las cuales nunca atentarán contra nuestros pilares fundamentales de la fe.

          Es el estudio de la Biblia lo único que nos permitirá desarrollar la capacidad de   SEPARAR LO VERDADERO DE LO FICTICIO para este tiempo del último gran reavivamiento del remanente. Ya llego el tiempo anunciado por el texto que dice   "Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas". (2 Timoteo 4:3, 4). 

          Para este gran reavivamiento final dentro del remanente, ocurrió y ocurrirá hoy que los sinceros de corazón querrán saber la verdad bíblica e irán a sus maestros quienes, sin darse cuenta, han venido separándose del correcto estudio de la Biblia, sustituyendo la verdad por ilustraciones, comparaciones y fabulas artificiosas provenientes de razonamientos y conjeturas lógicas humanas, dejándose de alimentar de la palabra de Dios.

Sinopsis 8

          Esta sección de la matutina tuvo como enfoque    mostrarnos cómo se visualiza la obra del Espíritu Santo en nosotros después del sellado tanto para terminar nuestra preparación como para cumplir la misión. Del 29 de abril al 6 de mayo trata sobre la terminación de nuestra preparación como sellados y el resto de las matutinas abordo recomendaciones que debemos tomar en cuenta para poder cumplir con la misión con el remanente, tomando la figura de nosotros como padres y ellos como hijos o niños.

     Etapa de terminar la preparación
           Como sellados debemos colocar en nuestra mente y experiencia, un fundamento firme a nivel doctrinal que nos promete en la verdad bíblica por la cual nos distinguimos, para lograrlo le es imprescindible al Espíritu Santo que tu puedas interpretar la Biblia por ti mismo. Solo así estaremos en condición de desmontar las mentiras y enseñar la verdad ante un ambiente de mucha confusión. Cuando experimentamos el descubrir la verdad estudiando la Biblia y luego también vivenciamos lo aprendido estamos construyendo el carácter sobre la roca eterna.

          La dupla del Espíritu Santo y la Biblia es la herramienta dejada por el mismo Jesús cuando ascendió para permanecer entre nosotros como si estuviera presente, ellos son como la réplica de Cristo, y aún mejor ya que con él puede introducirse en nuestro interior utilizando como medio la revelación de la verdad y así nos ve el Padre como uno con su hijo.

          Otro factor determinante para terminar nuestra preparación como primicias, seguramente como consecuencia directa de lo dicho anteriormente, es el sentirnos convencidos y seguros de la victoria sobre cualquier tendencia pecaminosa, ya que dentro de nosotros, como en la zarza ardiente, habita Cristo por medio de su Espíritu y Él ya fue tentado en todo y venció.

          "E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honraras" Salmos 50: 15

          En medio de los grandes peligros del tiempo del fin el como miembros de las primicias del remanente de Cristo debemos sentir una gran necesidad de estar con Él mediante las revelaciones de la verdad bíblica y ese deseo profundo será recompensado con la segura liberación del mal y un carácter más purificado. Cuando lleguen los momentos de desespero sea por cualquier circunstancia, debemos depender de Cristo con toda humildad, no pensando que necesitamos tener algo bueno para merecer el favor de Dios o que tengo que mejorar para que me ayude. Esto es Justificación por la fe.

Una de las labores del Espíritu Santo después del sellamiento es acrecentar este sentimiento de seguridad en Cristo y en su gracia y no en nosotros. Aun cuando fallemos debemos estar seguros de nuestra redención y esa convicción nos hará canales de su poder. Aun en la hora mas oscura un sellado va encontrar paz, pase lo que pase nunca perderá la fe en que Dios lo ama, ya que su amor y su palabra son una luz nunca se apaga.

     De la preparación a la acción:

          Con el sellamiento le es posible al Espíritu santo hacernos sentir más profundamente el peso del pecado cometido y ver su perdón tan amplio y gratuito, lo cual nos permite apreciar mucho más amor incondicional de Cristo, esta experiencia nos capacitará para entender y preocuparnos por los “pequeños” que hierran lo cual nos habilitará para cumplir con la misión de enseñar el amor de Cristo y el Señor bendecirá nuestros esfuerzos.

          Esta obra sensibilizadora del Espíritu santo pos sellamiento nos hará pensar en la necesidad de despertar al remanente de la misma manera que sintió Ana la necesidad de un libertador y le pidió un hijo a Jehová hasta que finalmente se lo concedió. A ese debemos educar enseñando de manera vivencial, esto es por medio de nuestra conducta, lo niño aprendido de los misterios de Dios para los últimos días, lo cual equivale a decir que solo la medida que la verdad nos santifique podremos ayudar al remanente en su santificación.

          Como primicias nos toca ser tutores, instructores y padres del resto del remanente por esa razón debemos poner nuestra voluntad para que el Espíritu santo, usando como herramienta la verdad, purifique y santifique a la cotidianidad de la comuna y nuestra vida, al hacer esto los mismos ángeles vivirán con nosotros.

          El evangelio del Reino está diseñado para que aún los recién nacidos en la verdad presente lo puedan asimilar por testimonio, como asimilar los niños literales, más que por lo que decimos. Para enseñarles a ellos el Espíritu santo necesita de nuestra profunda conversión generadora de la energía santificadora, así aprenderán los niños. Jesús fue enfático al afirmar que solo como un niño podemos entrar en el Reino de Dios. Debemos rodearlos con nuestras acciones santas (brazos) y ponerles la mano sobre ellos para bendecirlos.

          Aun nosotros debemos volvernos niños para poder aprender la Biblia de manera práctica y no como teoría. Para esto el Espíritu requiere que tengamos la humildad cognitiva de los niños al estudiar la Biblia. Es este tipo de santificación la que se requiere para entrar en el gobierno del Reino de Dios. Quien por su mal testimonio haga tropezar a quien así aprende le traerá graves consecuencias.

Sinopsis 9

          Enfoque: Esta tertulia tuvo como enfoque comprender la obra del Espíritu Santo, ya   no en la preparación de la comunidad ni en las primicias, sino para la activación de la obra  misionera en sus dos dimensiones: con el resto del remanente y con las naciones. Aun cuando el énfasis de esta tertulia es sobre la acción más que la preparación, la obra intercesora del Espíritu Santo antes de desaparecer se hace más indispensable, por lo tanto, colaborar con Él con disposición, convicción y firmeza para que hagamos lo que debemos hacer en nosotros para capacitarnos para cumplir la misión, resulta ahora más indispensable que nunca.

     Desarrollo:

  • Puestos y roles:

          Para efectos de la predicación final Cristo se asemeja a los miembros del remanente dormido con niños o jóvenes ya que les piensa conceder las mismas características de vitalidad y fuerza espiritual para desarrollar el carácter como los que literalmente pasan por esta etapa. Por otra parte, nos llama a nosotros a tomar el papel de “Padres” por medio de los cuales Él pueda educarlos. La respuesta de ellos ante esta formación los hará crecer rápidamente en sabiduría delante de Dios y de los hombres.

  • Labores primordiales:

          Una de las principales tareas que tenemos como padres es hacer entender a nuestros hijos, literales o espirituales, que deben discernir y aprovechar con determinación y fuerza de voluntad, las ocasiones cotidianas abiertas por la providencia para desarrollar la confianza plena en el poder de Dios, sin importar lo que nos pase. De esta manera la fe, como soporte primario de toda la experiencia del tiempo del fin, quedará fortalecida

          Es precisamente nuestra convicción de fe, la que impulsará la voluntad y hará aparecer la espontaneidad que nos dará un corazón sencillo, al ser así nuestro trabajo, los mismos ángeles se encargarán de llevar el mensaje a quien lo está esperando ya sea entre el remanente (grandes avenidas) o entre las naciones (caminos secundarios).

          Otra de las labores primordiales como padres es enseñar, por precepto y por ejemplo, la importancia del estudio de la Biblia para que “nuestros cuerpos mortales sean vivificados” con el mismo poder que logro sacar a Cristo de la muerte segunda, es decir, para tener acciones santas aun con naturaleza pecadora.

  • Capacitación para llevar a cabo la misión

          En una comunidad de predicadores santos, no debe haber preocupación de cómo lograr los objetivos sino solo de cómo mantener la consagración, es decir, de cómo abstenernos de complacer la naturaleza pecadora (ayunar, orar y confesar), ya que entendemos que solo consagrados el Espíritu santo se manifestará directamente de manera muy clara y con poder acompañándonos todas las etapas de la predicación.

          El Espíritu santo nos promete que les hará entender al remanente en nosotros es el mismo Espíritu que el de los pioneros adventistas y así abrirán sus mentes ante nuestras enseñanzas. Así mismo Cristo mediante su Espíritu santo promete estar con nosotros en el cumplimiento del deber, dándonos autoridad para hacer sus mismas obras independientemente de las experiencias que estemos viviendo como persona.

          Recordemos, la letra mata pero el espíritu vivifica, es decir, para esta labor final nada vendrá de nosotros mismos, nuestro único deber es usar la voluntad para consagrarnos constantemente:

          "Porque lo   insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo   débil de Dios es más fuerte que los hombres." 1 Corintios 1: 25  

          "Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que   no sois muchos sabios según la carne , ni muchos poderosos, ni muchos nobles". 1 Corintios 1:26

          La utilidad en la predicación no dependerá de la sabiduría humana, ni de los talentos y mucho menos de la descendencia sino de la consagración trabajando en conjunto cada uno según su llamado y viviendo plenamente cada rayo de luz recibido, la victoria será proporcional a la consagración.

  • Una condición indispensable:

           Dice la Biblia:   "Y andarán las naciones a tu luz, los reyes al resplandor de tu nacimiento". Isaías 60:3.  Nuestro ministerio de predicación, tanto con el remanente dormido como con las naciones del mundo, tiene como base indispensable el resplandor o la energía emanada de la práctica de acciones santas, esta energía será transmitida por medio de testimonio directo o de la publicación en redes, medios y paredes. Así pues, el método de Cristo para despejar las tinieblas tanto del remanente como del mundo es encender y levantar su luz con unas primicias llenas de la santidad con quienes mostrarán virtudes como piedad, bondad, gracia, mansedumbre, paciencia, clemencia y amor, esta es la luz de la verdad.

  • Actividades sugerentes para practicar

          Antes de llegar al remanente debemos evidenciar ese poder con los comuneros y vecinos haciendo campañas evangelísticas donde se estudia la Biblia con sencillez. En la obra final el “cliente” es a quien le llevamos la verdad y cada uno de nosotros somos el “colportor” que la “vende”, cuya estrategia de venta debe ser la manifestación visible y por influencia de lo que está promocionando. Quienes venden así la verdad son de alta estimación para la humanidad y para Dios, ya que evidencian que el pecado fue vencido.

          La primera Tarea: Formar una casa editora. (20 de mayo) Debemos darle más cuerpo a esta institución que se transformará en la más importante de la comuna con los comuneros más espirituales y santos la cual nos representará a todos formando un pequeño grupo que organice actividades de consagración para todos. Talento, espiritualidad y santidad deben ser su fundamento. Estas actividades podrían ser en general; trabajar, velar y orar. De forma más específica; Estudiar la Biblia en las tardes o temprano al comenzar el día empezando por Isaías 6, orar pidiendo la santificación, compartir testimonios con palabras sencillas, organizar programaciones de consagración tipo semanas de oración y retiros.

Sinopsis 10

          Enfoque: La obra final 

          Describe mediante alegorías y símbolos proféticos la labor que, como primicias, debemos hacer para el tiempo del fin, así como la forma en que actuará el Espíritu Santo en los protagonistas del conflicto.

     1.- Labor de las primicias para el tiempo del fin:  Con la figura de:

  • El buen samaritano I/   mayo 27
  • El buen samaritano II/   mayo 28
  • El hijo de hombre/   junio 1
  • La luz del mundo/   junio 2
  • La Sal de la tierra/   junio 3
  • Embajadores de Cristo/   junio 4
  • Testigos de la cruz/   junio 5
  • Colaboradores de Dios/   junio 7,8
  • Instrumentos de Dios/   junio 9

     2.- Forma como actuará el Espíritu santo en los protagonistas:  dándonos:

  • Fervor para la amonestación final/   mayo 29
  • Percepción del tiempo/   mayo 30,31
  • Poder/   junio 6

       1.- Labor de las primicias para el tiempo del fin:

          Como comuna estamos siendo llamados urgentemente por Cristo a iniciar nuestra labor en la obra del final de la etapa del perdón, dejando nuestra preparación colectiva e individual en un segundo plano. Es tiempo de asumir el trabajo misionero final movidos por la misericordia del buen samaritano, es decir, aprovechando las situaciones difíciles que se le aproxima al adventismo para ser sus cuidadores abnegados, así como también sentir compasión y piedad práctica e incluyente, y no teórica, atributos provenientes de un ser santificado por el Espíritu santo. Si amamos a Dios amaremos al ser humano ya que Cristo es divino humano.

          Debemos estar convencidos de verdad, que la mayor obra sobre el planeta es salvar lo que se había perdido y que esta obra la inicio Jesús como Salvador, pero, como remanente, tenemos el privilegio de completarla por ser los representantes de la nueva “raza salvadora humana divina” llamada en el texto “hijo de hombre”. Participar de esta labor es el objetivo final de la acción de la gracia sobre nosotros, para eso fuimos creados y también redimidos.

          Jesús, refiriéndose a sus escogidos en la tierra quienes fungiremos de gobernantes del Reino o ciudad de Dios para los últimos días dijo:   "Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder". Mateo 5:14   . Nuestra asimilación y fidelidad a los principios fundacionales del modelo solución o ciudad asentada sobre el monte, le brinda el aceite a la gran lámpara del mundo que representa el Reino venidero cuya luz alumbrará inevitablemente a toda la tierra. Por esa razón, no debemos ser problemas sino solución en la praxis comunitaria, para eso debemos renunciar al yo y estar dispuestos al sacrificio personal.

          Para cerrar la obra del perdón, Cristo nos designó, solo a sus escogidos, una labor complementaria a la suya: trasmitir los efectos de la obra de la redención a la humanidad. Esto lo logró al capacitarnos para adquirir un carácter santo convirtiéndonos así en la sal de la tierra. Legalmente, ante el cielo y la tierra, somos considerados sus embajadores. Un embajador es el representante de un país en otro país por lo tanto con esta figura Cristo nos llama para el tiempo del fin a ser los representantes legales de su Reino establecido en la tierra con el objetivo de “rogar por medio de nosotros” al mundo para ser reconciliados con su sistema lo cual equivale a su Ley.

          Estamos pues llamados a ser testigos directos de la efectividad del poder del perdón logrado por Jesús cuando estuvo en esta tierra, evidenciando su capacidad para restaurar en la raza la imagen y semejanza divina. Esto se evidenciara cuando, con sencillez de corazón tengamos un carácter santo y una convivencia santa, así todos los seres humanos de esta generación tendrán la posibilidad de ser santificados.

          "   Porque somos colaboradores de Dios ,   y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios." 1 Corintios 3: 9

          Nuestro papel en la obra final es de ser “colaboradores” de Cristo, no somos autores, por lo tanto, el resultado es de Dios y no nuestro, sin embargo, la obra se puede adelantar si nos disponemos a ayudar, así como atrasarla sino lo hacemos, pero no debemos confiar y apoyarnos en la fragilidad humana. La cadena de salvación es: Damos testimonio de la efectividad del perdón, la humanidad recibe este testimonio lleno del poder de la energía santificadora dándole la oportunidad de “oír” y “creer” en ella, y quien lo haga logrará “adorar a Dios” “invocando” su nombre. Notemos como el Señor nada puede hacer sin la cooperación del hombre, por eso era fundamental para lograr la consolidación de la vida eterna unir estas dos razas para siempre como se logró en Jesús.

          La figura de “instrumentos” es muy apropiada para indicar nuestra obra final por notar esta una disposición voluntaria a colocarnos voluntariamente pasivos en las manos del Espíritu santo para que Él obre a través de nosotros con su capacidad innata, propia e inherente de dar vida y crecimiento. Esta ofrenda voluntaria es el tributo que como escogidos debemos dar y será la evidencia de que le hemos recibido por fe.

     2.- Forma como actuará el Espíritu santo en los protagonistas:

          "Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con    gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. " Apocalipsis 18: 1

          La acción final del Espíritu santo será darnos “fervor”. La palabra “fervor” resume la obra que el Espíritu santo hará en nosotros como primicias para hacernos brillar y poder alumbrar de nuevo al mundo con el carácter de Cristo. El poder provendrá de haber adquirido siete atributos de carácter: percepción, discernimiento, humildad, serenidad, ecuanimidad, firmeza y prudencia.

          También para esta obra final el Espíritu Santo nos aumentará los niveles de sensibilidad ante el tiempo. Después de reactivar el sellamiento, el tiempo de reaccionar el ser humano pecador a la obra del Espíritu es muy corto. Ese tiempo no depende de su paciencia sino de nuestra sensibilidad ante su obra, es nuestra labor apercibir al remanente de esta verdad. De no desarrollar esa sensibilidad, nosotros mismos podemos ser sorprendidos por la venida de Jesús.

          Debemos entender que el cierre del tiempo de gracia es el último episodio del día de Jehová y se darán luego de que el último ser humano haya rechazado la obra del Espíritu santo, es decir, cuando ya se hayan sellado a todos los salvos de la tierra (no confundir con el remanente). Es parte de nuestra labor final entenderlo, sentirlo y anunciarlo.

          La mayor cooperación de nosotros, como protagonistas del tiempo del fin, consiste en disponer nuestra voluntad para entender la verdad, decidir trabajar en la obra y creer que lo lograremos, así todo lo demás será añadido.


Sinopsis 11

Enfoque: Describe el perfil del personaje del predicador de la obra final.

          El gran reto de la predicación final es que debe ser hecho desde una comunidad santa, gobernada y habitada por gente santa, pero establecido aquí en esta tierra degenerada y habitada por personas con naturaleza pecadora que los hace ser necios, débiles y viles, lo cual lo obliga a no ser santos. Solo con una comunidad santa se demostrará la eficacia de la obra del perdón consumada por Jesús aquí en la tierra, la cual ahora debe estar cerrada con la manifestación de su fruto.

           Entendiendo esto, el perfil del carácter del predicador de la obra final es total y absolutamente obra y gracia del Espíritu Santo como agente encargado por Cristo para lograr el gran milagro del nuevo nacimiento y de la participación de la naturaleza divina en seres humanos pecadores incluso aquí en la tierra. Esto se le pide solo a un grupo escogido de seres humanos, selección hecha no bajo el criterio de lo mejor sino de lo más débil y necio que existe. El gran reto de la predicación final es que debe ser hecho desde una comunidad santa, gobernada y habitada por gente santa, pero establecido aquí en esta tierra degenerada y habitada por personas con naturaleza pecadora que los hace ser necios, débiles y viles, lo cual lo obliga a no ser santos. Solo con una comunidad santa se demostrará la eficacia de la obra del perdón consumada por Jesús aquí en la tierra, la cual ahora debe estar cerrada con la manifestación de su fruto.          

            Los escogidos servirán de garantías para poder trasladar al cielo, en su segunda venida, al resto de la humanidad, siempre respetando la decisión y convicción de todos. Quienes aceptan el evangelio eterno en su recepción contenida en el mensaje de los tres ángeles presentados en el libro de Apocalipsis serán trasladados al cielo para seguir el desarrollo del plan restaurador.

           El grupo selecto está llamado a formar un “…,    real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.   "   1 Pedro 2: 9 por medio de la cual se pueda llamar al resto de la humanidad, fungiendo estos como misioneros, es decir, no toda la humanidad es llamada a ser misionera, pero si todos los escogidos.

          El elegido para la obra final no se alaba a sí mismo en nada, solo se regocija en entender y conocer la Biblia. Posee gran humildad ante la voz de Dios, virtud que resulta más indispensable que los mismos talentos, al ser mediante ella como Cristo los santifica al despertar las facultades espirituales, al servir a otros con humildad y desinteresado afecto ganaremos experiencia y sabiduría. Para la obra final la predicación será más por testimonio que por explicaciones, por lo que los principios que sostienen nuestra fe deben ser presentados espontáneamente como respuesta de haberlos vivido en la cotidianidad.

          Debido a nuestra reconocida y aceptada incompetencia humana para realizar esta obra, todos los misioneros de la obra final debemos estar confiados de la apertura de los frentes de predicación por parte del Espíritu Santo, pero debemos poner toda nuestra fuerza de voluntad impulsada por la fe para realizar la obra. La voluntad asistida por la fe y esta a su vez por el conocimiento de los tiempos y de las verdades para este momento final nos dará el convencimiento de que ya la humanidad no puede esperar más y así nos olvidaremos de nosotros mismos y dedicaremos la vida entera al servicio de Dios y el prójimo.

          Así convencidos y vaciados del yo, pero llenos del Espíritu y Santo, veremos en nuestra propia casa y en todo el vecindario un campo misionero:   "   Vuélvete a tu casa ,    y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él.   " Lucas 8: 39 . La obra terminará con el mismo poder con el cual comenzó.

          Todos los obreros de la obra final debemos estar bautizados en agua y tocados por el fuego sacro, lo cual se muestra con un alma pura o justificada (agua) y un carácter limpio (fuego); inspirándonos, enseñándonos y conduciéndonos, a fin de convertirnos en el instrumento humano indispensable utilizado por Él para salvar a toda la humanidad. Según sea nuestra disposición será el poder demostrado por el Espíritu Santo por medio de nosotros.

          Gracias a la obra portentosa del Espíritu Santo, los obreros de la obra final hablaremos con gran facilidad y poder de lo alto y tendremos sabiduría para saber, qué decir y qué callar, así como para evitar las contiendas, controversias y oposición, así tomados buscaremos siempre un mayor conocimiento de la palabra de Dios.

          El amor sin incertidumbre ni hipocresía, no como un simple impulso, una emoción transitoria dependiente de las circunstancias, ni como cortesía superficial del mundo será la evidencia de nuestra conversión y nos manifestará una relación de amistad y familiaridad sana con los seres humanos por medio de la cual podremos ejercer la influencia elevadora y salvadora.

          El obrero de la obra final debe comprender la importancia del don del Espíritu Santo para su labor, disfrutándola, apreciándola y aferrándose a ella, lo cual nos haría no ver difícil ninguna de las labores asignadas teniendo mente abierta, entendiendo que ya el Espíritu está moviendo el corazón de la gente para que acepte el mensaje final de salvación.

Resumen del perfil del obrero de Cristo para el tiempo del fin: 

  • Reconocimiento de nuestra indignidad
  • Responsabilidad ante la misión.
  • Suficiencia en Cristo y no en nosotros.
  • Espontaneidad con nuestros sentimientos espirituales.
  • Seguridad en la obra del Espíritu Santo y diligencia en la nuestra.
  • Discernimiento del estado de la humanidad y del tiempo llegado.
  • Gratitud y deseo de ayudar al prójimo.
  • Poder y eficiencia para ayudar a los pueblos.
  • Justificados y santificados.
  • Hablan con facilidad, poder y sabiduría.
  • Humildad y amor
  • Llenos del verdadero amor y disciplinado.
  • Servicio sincero proveniente del olvido de sí mismo.
  • Fiel creyentes de la obra integral del Espíritu Santo.

Sinopsis 12

Enfoque general : Listar las disposiciones voluntarias y sostenidas que necesita un candidato a misionero de la obra final para que el Espíritu haga el milagro de darle el perfil antes estudiado, así como las técnicas y las estrategias básicas para aplicar en el trabajo misionero. Como apartado especial también contiene instrucciones precisas sobre cómo se debe ejercer la fe

     Desarrollo:

          Partiendo del hecho cierto y consumado de que el tiempo de preparación terminó y los habían no alcanzado el nivel de santidad requerido para gobernar en el Reino venidero pero que Cristo nos ofrece hacernos el milagro de la sanidad del carácter e igual asumir el rol de ayuda idónea, el contenido de esta tertulia se vuelve extremadamente vital para las primicias al mostrarnos la lista de aplicaciones y estrategias básicas para colocarnos en la condición requerida por el Espíritu santo para obrar el milagro de la santidad.

La lista es la siguiente: 

  • Tener una total dependencia de Cristo.
  • Obedecer como un fiel soldado del comandante.
  • Estar conscientes del tiempo final convencidos por el estudio de las profecías.
  • Desarrollar las virtudes de dependencia, humildad y buena voluntad ante la vida.
  • Hacer de Jesús nuestra fortaleza y canción.
  • Barrer el espíritu de pereza e indolencia combinando el esfuerzo humano con el poder divino.
  • Avanzar rápidamente en el conocimiento de las verdades de los últimos días.
  • Ser cada vez más reales o sinceros.
  • Orar diariamente por la santificación de nuestro carácter y el de nuestros hermanos.

  Técnicas y estrategias necesarias de aplicar en el trabajo misionero. 

  • Trabajar en equipo para complementarnos y no rivalizar unos con los demás.
  • Sentirnos solo una pieza del gran todo y sentir camaradería y paz basada en la armonía de un trabajo en equipo e igualitario.
  • Un ambiente lleno de sinceridad y hermandad honesta. Esto requiere ser sinceros en nuestro accionar diario, lo que equivale a decir que busquemos conscientemente la santidad por los motivos correctos.
  • Necesítanos vernos como interdependientes y nunca menospreciar a nadie o altercar con alguien.
  • Necesitamos mostrar con nuestro comportamiento cotidiano que todo lo que hacemos y tenemos viene de la fe que nos une con Dios y por lo tanto no es nuestro sino de Él.
  • Necesitamos la verdad, la justicia y la pureza y es la fe la que nos las dan.

Debido a esto es necesario saber cómo ejercer la fe:

 1.- Reconocer que toda promesa tiene ciertas condiciones.

 2.- Tener disposición plena a hacer su voluntad por encima de la nuestra.

 3.- Aceptar que las promesas vienen acompañadas del don que se necesita para vivirla.

 4.-Creer que tenemos el don de la fe y solo debemos desarrollarla con experiencias significativas.

 5.- Poner la fe en contacto con la palabra para ver y creer en el poder de Dios mostrado en los relatos bíblicos.

 6.- Aceptar que Dios puede de lo desordenado y vacío hacer una bella creación.

 7.-Entender que Dios llama las cosas que no son como si fuesen ya que con solo su llamado ya son.


Sinopsis 13

Enfoque:  Hechos y doctrinas que necesitamos para cumplir la misión

          Luego de estar listos y dispuestos por medio de la obra prodigiosa del Espíritu santo hecha para nuestra preparación para el cumplimiento de la misión donde recibimos, gracias a nuestra disposición y uso correcto de la voluntad, todas las virtudes necesarias para manar la energía santificadora así como las técnicas y las estrategias básicas para aplicar en el mismo, ahora nos toca reflexionar sobre los hechos y doctrinas que nos equiparan para ser la ayuda idónea de Cristo en la predicación del mensaje del tercer ángel así como la actitud que necesitamos para adquirirlos.

1.- El don del habla : Para la obra final, hablar va mucho más allá de pronunciar palabras, refiere al lenguaje espontáneo de la influencia de nuestra presencia, acciones y gestos lo cual le dará el poder al hablar literal y lo convertirá en capaz de ser una gran bendición al ser usado para persuadir, alabar y orar. Se debe buscar la santidad para darle poder al hablar y practicar el hablar en público.

2.- El don del canto:  La música es un lenguaje universal que puede abrir las fuentes del arrepentimiento y la fe. Este don debe ser entendido bajo el enfoque del canto de Moisés. Para obtenerlo es necesario tener verdadero amor y simpatía por el prójimo al ser este un indicador de ese amor, sin dejar de cuidar la preparación enfocada en el servicio y no en la autoestima.

 3.- El don de sanidad : este don abre las puertas más cerradas de la mente del hombre al atender una de sus más profundas necesidades de vida como es la salud, de allí que se trasforme en la mano derecha del mensaje final de Dios, va más allá de solo aplicar la medicina regenerativa y requiere conocer el metabolismo humano para enseñar a mantener la salud y no solo a recuperarla. También pasa por creer en los milagros, así como también en la falsificación de ellos por parte de satanás. A razón de todo esto este don se trasforma en una doctrina importante para el tiempo del fin la cual le debemos dedicar un espacio especial de estudio (ver archivo anexo: El don de sanidad).

 4.- El don de lenguas:  Es un don muy útil para la predicación en las naciones del mundo el cual consiste en comunicarnos de manera pura, sencilla y correcta ante desconocidos incluso que hablen otros idiomas. Para ello nos es necesario consagrarnos a la cultura cristiana, eliminando cada vez más la cultura del mundo de nuestra praxis y lenguaje cotidiano. Al tener esta preparación, cuando sea necesario, podremos incluso hablar otro idioma asunto para lo cual es imprescindible tener un gran fervor por la obra misionera simbolizada por el fuego asentado en las cabezas por todos. Este don también se convierte en una doctrina (ver archivo anexo)

5.- El don de la predicación : La facilidad para la predicación es la finalidad de todo don concedido y todo talento cultivado de allí que sea este don el más importante:  "¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación." 1 Corintios 14: 26,  luego si un don no sirve para esto, deja de tener sentido su aplicación, de esta manera el mayor de todos los dones es poder tener la santidad de carácter que Cristo manifestó cuando estuvo en la tierra este será el gran don de los dones ya que con éste se evidencia la efectividad de la obra de Cristo en toda su plenitud. Debemos sembrar junto a todas las aguas usando todos los hechos que estén a nuestro alcance, pero mantengamos como prioridad el carácter de Dios en nosotros. Este es el camino más excelente:  "Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente". 1 Corintios 12:31

6.- Las grandes virtudes :  El contentamiento paciente y alegre es uno de los "mejores dones". Así también el coraje para seguir en el sendero del deber, aun cuando éste nos separa de los amigos. Pero el valor de la convicción nunca debe conducir a la obstinación que lleva al hombre a aferrarse a sus propias ideas. La capacidad intelectual, el buen gusto, la habilidad, el refinamiento y la verdadera exaltación son elementos que Dios usa para su obra. Pero primero deben ser puestos bajo sujeción. La presencia del Señor ha de ser un poder controlador. Aquellos cuyos corazones se unan con el de Cristo, estarán adaptados a su voluntad y lo manifestarán en sus deseos y prácticas.

7.- La habilidad en las artes comunes La habilidad en las artes comunes es un don de Dios. El proporciona tanto el don como la sabiduría para usarlo correctamente. Dios otorga sus hechos según le agrada. Concede un don a una persona, y otro don a otra, pero todos son para beneficio de todo el cuerpo. Está de acuerdo con el designio de Dios que unos sirvan en un ramo de trabajo y otros en otros ramos, sirviendo a todos bajo el mismo Espíritu. El reconocimiento de este plan será una salvaguardia contra la emulación, el orgullo, la envidia o el desprecio recíproco. Fortalecerá la unidad y el amor mutuo.

Como corolario de esta lista de hechos debemos entender que:

1.- Los dones son para personas comunes y corrientes y no para privilegiados o grandes figuras:  “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. 1 Samuel 16: 7

2.-  Dios no acepta a los hombres por causa de sus habilidades, sino porque lo buscan a él deseando recibir su ayuda. Dios no capta las cosas como el hombre. Tampoco juzga por las apariencias. Escudriña el corazón y juzga rectamente. Dice así:  "Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra"   Isaías 66:2

3.- Ningún don es superior a otro, el Señor utiliza diversos hechos en su obra, Él ha puesto en la comunidad una variedad de hechos como para afrontar todas las necesidades de la diversidad de mentes con las cuales sus comuneros entrarán en contacto, por esta razón no todos tienen los mismos hechos o disposición, sin embargo, todos necesitan sentir diariamente el poder convertidor del Espíritu Santo a fin de llevar mucho fruto para el Señor.

4.- No olvidemos que cuanto más don es mayor la responsabilidad. A cada hombre se le dio su tarea, uno puede no ser capaz de hacer la obra para la cual otro ha sido adiestrado y educado. Pero el trabajo de cada hombre debe comenzar en el corazón, y no depender de una teoría de la verdad, la raíz debe ser santa o no habrá fruto santo.


Sinopsis 14

Enfoque renovado:

Nota aclaratoria : 

           La supremacía es una tendencia cultural humana muy arraigada debido a la contaminación del pecado, es pues el propósito de Cristo enseñar a su pueblo a trabajar en conjunto respetando y admirando cada uno la labor y dones del otro, solo así tendremos la perfecta unidad, sin mandoneo, dominación ni autoritarismo. Una premisa fundamental de la enseñanza de esta tertulia es: “Debemos aspirar a tener los mejores hechos, pero no a ser los primeros en todo”.

          Cristo desea que cultivemos dones de la unidad como son: el contentamiento paciente y alegre, coraje ante el deber, la convicción sobre el bien, la capacidad intelectual, el buen gusto, la habilidad, el refinamiento, todos bajo la sujeción del Espíritu y no de nuestro yo. Si usamos las habilidades comunes para beneficiar a todos los comuneros y no para sobresalir del grupo, seremos llamados y dotados para oficios especiales, el reconociendo de este plan será una vacuna contra la envidia, el orgullo o desprecio reciproco.

          Debemos recordar que Dios no juzga como nosotros lo hacemos, Él no acepta a los hombres por causa de sus habilidades, sino por su humildad:   "Miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra" Isaías 66: 2.  Cristo llama a sus más cercanos teniendo como indicador la humildad y entrega en el servicio desinteresado, que nadie piense que sus talentos y dones son superiores a otro. Él ha puesto en su remanente diversidad de hechos para atender a la diversidad de gente que será salva y detrás de todos este su Espíritu Santo como agente activador.

          norteo puede no ser capaz de hacer la obra para lo cual otro ha sido educado y adiestrado siendo esto la forma de unirnos de allí que lo más importante es cultivar la cooperación y el amor al prójimo, solo si la raíz es santa el fruto es santo. Mas dones sencillamente es más responsabilidad de servir y ayudar. Quienes usen fielmente el talento concedido oirán la misma dulce voz del que se le dieron diez talentos y también los uso dignamente.  

          Todos, sin importar la edad ni el género que tengamos, podemos recibir dones de parte del Espíritu santo y se nos dará según sea nuestra disposición, genética y educación. Uno puede no ser capaz de hacer la obra para lo cual otro ha sido educado y adiestrado siendo esta justamente la forma de unirnos como equipo, de allí que lo más importante sea cultivar la cooperación y el amor al prójimo. Recodemos, solo si la raíz es santa el fruto es santo.

          La juventud debe ser entendida como un don que se debe administrar sabiamente dedicando su energía y fuerza mental para la edificación de la causa de Dios para ello deben los jóvenes dejar de ser superfluos y de sentir que la responsabilidad es de los adultos. “Tu mismo joven no tengas en poco tu juventud para hacer lo que te corresponde”

          Las mujeres pueden hacer una gran obra para Cristo en esta hora final, pero, igual que todos, deben aprender la lección de la mansedumbre que no es sometimiento ciego por su condición de mujer sino dominio de un carácter impulsivo e irreverente heredado de Eva. Los donde son hacen distinción de utilidad entre hombres y mujeres, todo son dados para la unidad y edificación de la comuna.

          De  las madres depende la formación primaria de los hijos tanto por herencia como por crianza, por esa razón ellas son objeto especial de Cristo al dar los dones como la disciplina, la abnegación, la sencillez y el respeto jerárquico. Ellas se convierten en los primeros representantes de Dios en la mente de los hijos en sus edades tiernas cuando se están formando de su personalidad, de esto dependerá la cosecha final de sus obras.

           Los estudiantes   tienen mayor intimidad con sus compañeros y por lo tanto de sus conversaciones e influencias dependerá mucho la obra misionera final, recordemos que no se predica con palabras sino con hechos y la influencia que emana de tu ser interior, por lo que como estudiante busca la excelencia de carácter.

           Todos quienes vivimos la vida cristiana no como religión sino como modo de vida somos   colportores   y muy específicamente los encargados hoy de las redes sociales son la evolución de aquellos que salían de casas en casa a vender los libros. A todos estos el señor los dota para testificar si así lo toman como prioridad de vida

          La finalidad de los dones es pues “para la edificación del cuerpo de Cristo” en busca del perfeccionamiento de todos del que tenga el don, pero muy especialmente los   pastores y maestros   tienen la tarea del perfeccionamiento del remanente. si se hubiera hecho desde sus inicios en el siglo XIX, ya estuviéramos unidos y educados para la gran obra final.

          Para cerrar, un buen consejo: Si deseamos tener muchos hechos, buena obra deseamos, pero recordemos que más hechos sencillamente es más responsabilidad de servir y ayudar. Quienes usen fielmente un solo talento concedido oirán la misma dulce voz del que se le dieron diez talentos y también los uso dignamente. 

Sinopsis 15

Enfoque:   La revelación del pensamiento divino  

          La responsabilidad de cada hombre, mujer y niño conformante del remanente es recibir y emplear, sin excusas, los dones y talentos que el Espíritu ha dispuesto para que su pueblo pueda cumplir la misión, solo así nos convertiremos en seres espirituales. Que nadie se sienta excluido, todos tenemos una parte que hacer en la viña. Siendo así, debemos sentir la necesidad de ellos y anhelarlos, no para sobresalir sino para servir, de hacer esto, de seguro el Espíritu santo nos los concederá, ya que es el compromiso de Cristo hacerlo, ya que es, y será siempre, el plan de Dios mantener un canal para bendecir a los necesitados del mundo con su gracia y nosotros llenos de dones, somos ese canal.

          Es gracias a la obra de justificación que nos hizo Cristo, que el Espíritu santo, como maestro obrero, se comprometió para lograr la organización y dotación de los dones en su comuna remanente quienes deberán atender las necesidades de la humanidad, según se lee en la Biblia, Él da a cada uno el don que mejor le aproveche para desarrollar su espiritualidad y colaborar en su obra, de esta manera no es necesario que todos tengamos el mismo don, pero sí que todos trabajemos unidos para tener el todo.

          La capacidad para recibir hechos dependerá de nuestra convicción de pecado (humildad), es decir, para recibir los hechos preparados para nosotros solo debemos sentir la necesidad de tenerlos y luego de recibirlos, con su uso nos llenaremos de la influencia celestial, condición indispensable para ser maestro en la obra final.

  Aparte de los dones, otra manera de hacernos seres espirituales consiste en dejarnos guiar por la inspiración en cualquiera de sus manifestaciones, pero muy especialmente por la Biblia. La Biblia, como palabra de Dios, fue escrita por seres humanos con diversidad de estilos permitiendo la publicación de la verdad divina a toda la raza humana. Ella es una “literación” de la divinidad, así como Cristo es una “Encarnación” de ella, por eso se constituye en el mayor don que nos da el Espíritu para lograr nuestra espiritualidad.

          La Biblia, por ser escrita por diferentes profetas, está compuesta por diversos estilos literarios destinados a ser entendida por cualquier ser humano con la única condición que preparare la mente para recibirlas. No es una cadena ininterrumpida de declaraciones, ni en tiempos ni en lógicas, sino más bien una secuencia de principios axiomáticos manifestados en premisas ideológicas contenidas en esos escritos.

          Así pues, la verdad en la Biblia es presentada desde diferentes aristas según el escritor que la escribió, cada uno fue escogido según su estructura mental para inspirarle un aspecto de la verdad, los principios así revelados se unen en un perfecto conjunto, adecuado para todas las necesidades de la vida. Esto se mantiene a pesar de los vientos del idioma y la diversidad cultural existente en el mundo.

          Sin embargo, la Biblia como hoy la conocemos no fue la forma original de guía del Cristo para con su pueblo. Antes de tomar incluso su cuerpo y naturaleza, Cristo tomó el lenguaje de la humanidad, primero en el Edén santo y luego incluso fuera de él. Esto cual indica la gran necesidad que tiene de comunicarse con su pueblo en su propio lenguaje aun cuando ahora lo reconoce como imperfeto y controlado por predisposiciones, prejuicios y pasiones. Luego lo importante en la Biblia no son los significados literales sino los propósitos o principios que se desprenden de cada declaración inspirada.

          Aparte de la Biblia como libro ya conformado y establecido como regla suprema de la fe del remanente, otra forma que tiene la divinidad para comunicarse y guiar a su pueblo para los últimos días son las teofanías, las cuales son una forma muy particular de orientación divina para mostrarnos sus principios, más allá de lo escrito o de la historia bíblica, logrando con ella envolver a quien la recibe en una santa influencia que le permite al cerebro recibir información celestial necesaria para la obra. Con las teofanías, sin escritos, ni palabras, nos son revelados, de forma muy clara, asuntos de intenso interés para la causa de la salvación.

          Las visiones, forma por excelencia de revelación a los profetas bíblicos, las cuales también pueden ser extra bíblicas, son mencionadas como una guía menor para el remanente de Cristo de los últimos días. Ellas se pueden olvidar en un momento y luego recordarlas cuando sea necesario para orientar en alguna situación o revelación de la verdad, pero nunca sustituirán el uso de la Biblia.

          Otra manera de guiarnos Cristo en el entendimiento del desarrollo de su plan son los relatos históricos de autores seculares quienes, guiados por el Espíritu santo, nos muestran un enfoque de los sucesos del pasado que nos permiten interpretar las verdades del presente. Así también, los testigos presenciales (oculares) de la conducción victoriosa de Dios en el pasado se convierten en instrumentos del Espíritu santo para aumentar la fe de quienes no estuvieron ayudando con su testimonio a tener claras las estrategias usadas por el enemigo para detener la obra y así no caer en ellas.

          Igualmente los consejos, provenientes de consejeros amorosos, son otra forma de guiarnos el Espíritu santo para mantenernos en los caminos de la fe, aun cuando se debe reconocer que no todo el que da consejos es consejero. Los verdaderos consejeros se caracterizan por su desprendimiento de sí mismos y una entrega total a la causa enseñando que la fe descansa sobre evidencias y no en demostraciones.

          Por último, pero no menos importante, esta tertulia mostró como otra herramienta fundamental en la dirección del Espíritu santo para los últimos días el respeto y conducción de los líderes reconocidos y respetados como tal, con su liderazgo real, como pueblo, podemos alcanzar el nivel más alto de santidad que cualquier otro pueblo en la tierra al revelar de esta manera el poder santificador de la verdad.

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